A diferencia del alojamiento tradicional, que depende de un solo servidor, el alojamiento en la nube utiliza una red de servidores virtuales y físicos conectados en la nube para alojar el sitio web, asegurando una mayor flexibilidad y escalabilidad. Esto significa que tu sitio web puede cambiar sin problemas a otros servidores dentro de la nube en caso de fallo de hardware o tráfico alto, asegurando un servicio ininterrumpido y un mejor manejo de picos de tráfico.